Breve Reseña histórica del Beato Pablo VI

GIOVANNI BATTISTA MONTINI nació en Concesio (Brescia), el 26 de septiembre de 1897. Estudió con los. Fue ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1920.

Se doctoró en filosofía y derecho civil en Roma, en derecho canónico en Milán.

Durante su trabajo al servicio de la Santa Sede fue muy estimado por Pío XI y Pío XII. El 13 de diciembre de 1937 fue nombrado Sustituto de la Secretaría de Estado; entre 1930 a 1937 enseñó historia de la diplomacia pontificia en la Universidad Lateranense.

Durante la segunda guerra mundial se ocupó de la ayuda a los refugiados y a los judíos, y dirigió la Oficina de Información del Vaticano.

El 29 de noviembre de 1952 fue nombrado Pro-Secretario de Estado para los Asuntos Ordinarios, el 1 de noviembre de 1954 fue nombrado Arzobispo de Milán y el 12 de diciembre fue consagrado obispo.

Escribió a los ambrosianos nueve cartas pastorales, impulsó la creación de 123 iglesias nuevas y condujo la Misión ciudadana más grande realizada en el mundo católico. El 15 de diciembre de 1958 fue promovido a la dignidad de cardenal por san Juan XXIII, del que era amigo desde 1925. Tuvo parte activa en los trabajos preparatorios del Concilio Vaticano 11 y participó en el gran evento eclesial.

El 21 de junio de 1963 fue elegido Papa tomando el nombre de Pablo VI. Llevó a su término tres periodos del Concilio, entre numerosas dificultades, animando la apertura de la Iglesia al mundo moderno y al respeto de la tradición, y buscando siempre la unidad entre los Padres.

Comenzó la costumbre de los viajes apostólicos y se acercó a  todos los continentes, empezando por Tierra Santa, donde tuvo lugar el encuentro histórico con el patriarca ortodoxo Atenágoras.

Con su primera Encíclica, Ecclcsiam Suam (1964), inauguró el método del «diálogo de la salvación» dentro de la Iglesia y con el mundo. Otras encíclicas fueron las siguientes: Mysterium Fidei sobre la Eucaristía (1965); Mense Maio (1965) y Christi Matri (1966) para implorar a la Virgen la paz en el mundo; Populorum progressio sobre el desarrollo de los pueblos (1967); Sacerdotalis caelibatus sobre el celibato sacerdotal (1967); Humanae vitae  sobre el matrimonio y la regulación de los nacimientos (1968).

Dio origen a un gran Magisterio sobre la paz e instituyó la Jornada Mundial sobre la misma.

En las varías visitas al mundo del trabajo y con la Carta apostólica Octogesima adveniens (1971) demostró la preocupación atenta y participativa de la Iglesia hacia los problemas sociales. Estudió nuevos caminos para la inculturación de la fe (Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, 1975), compartiendo amorosamente los sufrimientos de los pobres. Defendió los valores de la familia y de la vida contra el divorcio y el aborto.

Tenía un carácter  reservado, humilde y gentil, un ánimo confiado y sereno, y una sensibilidad humana excepcional. Hombre de espiritualidad profunda, basada en la Escritura, los Padres de la Iglesia y los místicos, manifestó una fe fuerte, una esperanza indomable, una caridad cotidiana vivida con discreción y sobriedad personal.

Preocupado por los jóvenes desde los comienzos de su ministerio, les indicó, y a todos los fieles, los caminos de la alegría de la fe (Exhortación apostólica Gaudete in Domino, 1975) y de la «civilización del amor» (Año Santo 1975).

Murió en Castel Gandolfo, el 6 de agosto de 1978, después de una breve enfermedad, mientras recitaba el Padre Nuestro. Había escrito un Pensamiento para la muerte y un Testamento que son una obra maestra de espiritualidad y amor a la Iglesia.

Benedicto XVI declaró la heroicidad de sus virtudes el 20 de diciembre de 2012.