HISTORIA DE SAN PEDRO GONZÁLEZ TELMO

 


El nombre de nuestro patrono

Un historiador escribía que el patrono de la parroquia no es “ni Santo ni Telmo”, y es verdad.  El verdadero nombre del fraile dominico patrono de la parroquia es Pedro González, “alias” San Telmo.

La confusión proviene por haberse yuxtapuesto las virtudes heroicas de Pedro González con la vida de San Erasmo, también protector de pescadores y navegantes del sur de Italia, cuyo nombre por corrupción lingüística se transformó en Sant- Elmo cuando en realidad su nombre es Pedro González.

Nacimiento y primeros años:

San Telmo nace en Frómista, Palencia en el seno de una noble familia, hacia el año 1175.  Después de aprender las primeras letras en su pueblo natal estudió leyes y cánones en Palencia, guiado por su tío Tello, que años más tarde llegará a ser el obispo de la ciudad. Luego de laurearse, abrazó el estado eclesiástico, pero llevaba una vida tibia y frívola. Con deseos de “hacer carrera”, a pesar de su juventud fue nombrado canónigo, gracias a su tío.

El día en que iba a tomar el cargo de Deán en la Catedral de Palencia, el Señor lo hizo bajar de su arrogancia cuando cayó de su caballo al lodazal, ante las risas y la ironía de quienes antes lo halagaban. Avergonzado y luego de varios días de silencio y lágrimas decidió emprender una vida nueva buscando humildad.  Al poco tiempo ingresó a la Orden de los Predicadores fundada por Santo Domingo de Guzmán.

Fraile Dominico:

Con el deseo de vivir profundamente las bienaventuranzas del Evangelio y la actividad misionera ingresó al noviciado en 1220 en el Convento de San Pablo, que vivió con intensidad y alegría.

Según la tradición una de las frases que pronunciaba continuamente era “Que bueno eres conmigo Señor, porque me has humillado”.

Esa frase era la síntesis de su entrega y el signo de su conversión decidida al Señor. Sus superiores lo dedicaron al estudio de la Palabra de Dios y después de su profesión perpetua, se inició como misionero y predicador, recorriendo diversos pueblos de Castilla, Aragón y Portugal. Ahí mismo tuvo a su cargo la formación de los novicios del país.

Predicador y misionero incansable:

Conoció al santo rey de Castilla,  Fernando III quien, cautivado por su vida virtuosa y fervorosa prédica lo nombró su confesor y capellán de su ejército que se encontraba en lucha por la reconquista de la península en manos de los moros.  

Sostuvo espiritualmente a todos y dio ejemplo de templanza y sabiduría para fortalecer a los más débiles.  En 1234 es seguro que se encuentra todavía entre soldados y es testigo del sitio de Córdoba, capital del Califato de los moros.

Luego de su servicio al rey, pasó nuevamente a Portugal en donde se preocupó por la predicación misionera y por mejorar la calidad de vida de sus habitantes que se encontraban aislados procurando por todos los medios la construcción de puentes para unir las pequeñas villas separadas por ríos caudalosos.  

En las costas de Galicia:

El resto de su vida lo dedicó a la tarea misionera del otro lado del río Miño, en la ciudad de Tuy y sus alrededores.  Predicaba a los moradores humildes y a los pescadores del mar que recurrían a él para que los salvase de cualquier peligro en las tormentas.

La tradición dominica recogió numerosos relatos en donde se narran  sus milagros realizados en vida, como el detener tormentas y vendavales.  Decía “quédense tranquilos que, Aquel a quien los vientos, los mares y la tierra adoran y a cuya voluntad  están sumisos, hará que la tormenta no dañe a ninguno de ustedes en nada”.  Así sucedía, San Telmo se ponía en oración y la tempestad pasaba de largo o desaparecía.  La costumbre que continuó hasta nuestros días, cuando, ante las tormentas se invoque a San Telmo, para poder vencer nuestros temores y miedos y llegar a buen puerto.

Los años pasaban pero su entrega y su dedicación por los pescadores de las rías gallegas se mantenían intactas.

Sus últimos años:

Contrajo el paludismo durante en una misión.  La fiebre lo hacía decaer pero igualmente continuó su predicación  en Tuy durante la Semana Santa de 1246. Conociendo la proximidad de su muerte, decidió retornar a Santiago de Compostela para morir en la ciudad jacobea, sin embargo durante la partida tuvo una revelación de que debía cerrar sus ojos en la ciudad que quiso tanto: Tuy. 

Rodeado de la gente, los sacerdotes y del mismo obispo tudense, Lucas, pasó a la eternidad ese 15 de abril.

La fama de su heroica vida trascendió más allá de la muerte.  Los milagros que realizó se difundieron rápido entre gallegos y portugueses y su devoción popular arranca en forma inmediata a su muerte.


Fue proclamado Beato en 1741 por el papa Benedicto XIV y su canonización oficial está pendiente. 

 

ORAÇOM A SAM PEDRO GONÇALEZ TELMO

Glorioso SAM TELMO, celeste Padroeiro da nossa paróquia: do setial que ocupas no céu olha para nós e estende o teu olhar de amor e proteçom pola nossa paróquia, e intercede polos teus devotos com valoso patroccínio.

Bonfeitor nosso, conserva e aviventa em nós ũa vida verdadeiramente cristã e conduz ao Pastor Divino as ovelhas que se extraviarom. Com mão pródiga abençoa as nossas empresas apostólicas e as nossas autoridades eclesiásticas e civis, abençoa a nosso polvo para que floresçam entre todos a concórdia e a paz que nasce da justiça e do amor cristão.

Claro SAM TELMO, tu que és o protector dos mareantes - e todos somos mareantes polos mares da vida - nom permitas que naufraguemos, conduz-nos através das tormentas da nossa existência ao porto seguro de Bem-aventurança entera. AMÉM