HISTORIA PARROQUIAL

 

Nuestra iglesia es una de las más antiguas y pertenece al denominado "casco histórico" de Buenos Aires. Comenzó a edificarse en 1734 bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén. En su construcción intervinie­ran varios jesuitas arquitectos: Andrés Bianchi, Juan Bautista Primoli y José Schmidt y, en su etapa
final, el maestro italiano Antonio Masella. La fachada actual es ecléctica, neo barroca, luego de la restauración efectuada por el arquitecto Pelayo Sainz entre 1916 y 1931, quien modificó la sencillez de sus líneas originales.

NÓMINA DE PÁRROCOS DE LA PARROQUIA

Padres de la Compañía de Jesús: 1734-1767 Padres Betlehemitas: 1795-1822

1.

Francisco Silveira,

···1813 - 1832

10.

Juan N. Kiernan

···1896 - 1899

2.

José Mariano Somellera,

···1832 - 1838

11.

Lorenzo Mac Donnell,

···1899 - 1916

3.

Fernando Soto,

···1838 - 1853

12.

Juan José Guevara,

···1916 - 1937

4.

Juan Antonio Martinez,

···1853 - 1858

13.

Manuel J. 5anguinetti,

···1937 - 1947

5.

Feliciano Castrelos,

···1858.

14.

David Auletta,

···1947 - 1949

6.

Ramón R. García,

···1858 - 1880

15.

Pedro D. Scarzella,

···1949 - 1989

7.

José R. Flores Vela,

···1880 - 1888

16.

Horacio Astigueta,

···1989 - 1996

8.

Juan N. Terrero,

···1888 - 1889

17.

Ernesto R. Salvia,

···1996 - 2014

9.

Luis Duprat,

···1889 - 1896

18.

Martín Calcarami

···2014
LA HISTORIA PARROQUIAL EN IMÁGENES
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Pbro. José Remigio Flores Vela.
Séptimo párroco de San Telmo
1858 - 1880
Pbro. Juan Nepopuceno Terrero.
Octavo párroco de San Telmo
1888 - 1889
Pbro. Luis Duprat
Noveno párroco de San Telmo
1890 - 1896
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Pbro. Juan N. Kiernan
Décimo párroco de San Telmo
1896 - 1899
Mons. Lorenzo Mac Donnell
Decimo primer párroco
1899 - 1916
Foto postal del atrio y fachada
de San Telmo
Foto: anterior a 1910
Pbro. Guevara
Junto a su familia.
Foto: Archivo parroquial
Imagen de San Pedro Telmo
antes de su actual restauración
Foto: Florilegio parroquial
Pbro. Sanguinetti y los chicos del barrio, durante la campaña por San Juan. Foto: Archivo parroquial.
Pbros. Scarzella y Kovacec, con Señoras de la Parroquia
Foto: Archivo parroquial
Visita del Presidente Arturo Illia a la Parroquia.
Foto: Archivo parroquial
Padre Scarzella, antes de su retiro de la Parroquia.
Foto: Archivo parroquial

Atrio y Fachada

Accedemos desde la calle Humberto 1º por escaleras de mármol al atrio embaldosado a fines del siglo XIX. En sus muros vemos numerosas placas conmemorativas que nos revelan la riqueza de su historia. Antes de ingresar al templo encontramos una lápida que señala la tumba del cuarto párroco, Juan Antonio Martínez, fallecido durante la epidemia de cólera en 1858. El frente presenta dos imponen­tes torres, divididas en tres secciones. Las inferiores son de forma cúbica y fueron construidas en 1734, y las dos superiores, octogonales, se concluyeron en 1876. Llegan a 40 metros de alto. Tienen influencia andaluza, adornadas con azulejos blancos y azules y con estucos propios del arte plateresco. En su interior se hallan las tres campanas. Entre las dos torres se alza una imagen de San Pedro González Telmo, patrono desde 1806 cuando la iglesia fue erigida en parroquia por el obispo Benito de Lué y Riega. Lleva los símbolos de su intercesión: una nave en la mano izquierda y una vela en la derecha.

El Templo

Antes de ingresar encontramos la "Capilla de la Fundación" con el primitivo cuadro de Nuestra Señora de Belén (1), que trajo el donante del predio, don Ignacio Bustillo y Ceballos en 1734, copia autén­tica del que se veneraba en el antiguo hospital Antón Martín, de Madrid. Allí también veneramos la imagen del Santo Hermano Pedro de Betancur, fundador de la orden de los hermanos betlehemitas, a quienes se entregó el templo en 1795 para continuar el culto y organizar un hospital. El templo, que impacta por su magnificencia y calidez, tiene una planta de cruz latina, cúpula coronando el crucero y capillas en las naves laterales. La nave central tiene techo de medio punto con arcos apoyados en gruesos pilares. Mide 44,20x9,45 metros. En 1767, año de la expulsión de los jesuitas, faltaban concluir las torres y la cúpula. La liturgia se celebraba en la nave izquierda o de San José. Antes del crucero encontramos dos obras artísticas, de distintas épocas: el púlpito y el comul­gatorio. El primero fue encargado para San Telmo por Manuel Belgrano, en 1805, al artista español Manuel Gaspar Hernández. Es de forma octogonal y en sus recuadros figuran las imágenes de los evangelistas con sus atributos y el escudo betlehemita. En su parte superior (claravoce) vemos la paloma que simboliza al Espíritu Santo. Remata en un ángel, obra de las misiones jesuíticas. Todo el conjunto es de madera tallada y pintada con láminas de oro y esmalte.

El gran comulgatorio es de mármol de Carrara y fue colocado en 1903. La cúpula fue concluida en 1858. Tiene 38,40 m. de altura, con cuatro ventanas y linterna. En uno de los pilares en que descansa hay un nicho que contiene una reliquia de San Pedro Telmo. Ya en el presbiterio admira­mos el retablo, con el antiguo altar mayor adosado. Lo construyó el tallista José Merlang, en 1833. Su parte inferior está adornada con altorrelieves dorados a la hoja, que repre­sentan motivos marinos que nos recuerdan el patrocinio de San Telmo sobre los hombres del mar. Luego, en sus tres hornacinas, separadas por ocho columnas corintias, están las imágenes de San Telmo, a la izquierda, de San Juan de Dios, a la derecha y en el centro Nuestra Señora de Belén, del artista veneciano Carlos Preboran, de 3 m. de altura, en madera policromada, entronizada el 15 de agosto de 1903.

Por encima, un óleo de la Sagrada Familia y, coronando todo el conjunto, la Santísima Trinidad. En el baldaquín, una cruz de estilo portugués, del s. XVIII. Flanquean el altar mayor dos imágenes de las misiones jesuíticas: a la izquierda San Agustín y a la derecha San Nicolás. En el centro del presbiterio se halla el altar fijo y la sede del celebrante. En las naves laterales hay nueve altares de distintas épocas.

A la izquierda del altar mayor se encuentra la reserva del Santísimo Sacramento (2), con una imagen española de San José con el niño Jesús dormido en sus brazos. Siguen los altares laterales del Calvario (3), Santa Ana (4) y Nues­tra Señora del Carmen (5). En el del Calvario o del Gólgota se encuentra la graciosa imagen de Nuestra Señora de los Remedios, talla de vestir con cabello natural, que perteneció durante la colonia a los frailes Betlehemitas y en su parte superior observamos un óleo del s. XVIII del patrono de nuestra ciudad, San Martín de Tours. Sobre la puerta histórica que unía la iglesia con el claustro distinguimos el óleo de San Fran­cisco de Sales (15). En la nave de la derecha encontramos los siguientes altares: el de San Rafael (6), talla de madera de escuela anda­luza, donada para el Hospital de los Betlehemi­tas por don Santiago González de Castilla, en 1758. Debajo del mismo está entronizada una réplica exacta de Nuestra Señora de Luján.

Sigue el altar del Sagrado Corazón (7), construido en 1900. Luego el altar de San Telmo (8), con su imagen de vestir traída de España en el s. XIX y engalanado con banderas y estandartes del Santo.

Luego los de Nuestra Señora de la Merced (9) y San Roque (10), con imágenes muy antiguas y de rica memoria devocional. Sobre el dintel de la puerta de madera de acceso se encuentra un óleo que representa a San Francisco de Paula (16). Hay además otras imá­genes de gran importancia artística: el Cristo de la Agonía (11) y dos de vestir sumamente expresivas: el Nazareno (12) y una Piedad (13).

Coro y Órgano

Se ingresa al Coro por una angosta escale­ra, abierta en el muro de la nave izquierda del templo. Allí, otra escalera conduce al campa­nario, adornada con azulejos Pas de Calais, rescatados de las torres antes de su restauración.

El Coro posee un espléndido órgano tubular sinfónico, de origen italiano, de la casa Locatelli de Bérgamo, que cuenta con 2800 tubos.

Fue armado y colocado en el templo en 1903. Posee un timbre brillante y sonoro. Fue recientemente restaurado.

Es un instrumento conocido por organistas nacionales y extranjeros ya que habitual­mente se utiliza para acompañar el canto litúrgico del Pueblo de Dios y con él se brindan numerosos conciertos.

La Sacristía

Construida en 1734, aún conserva las puertas, el ventanal superior y los muros originales (14). Sus medi­das son 15 x 11 metros y culmina con una magnífica cúpula con linterna, que llega a 20 m., de la cual pende una araña de 1901. Aquí encontramos una colección de doce óleos del s. XVIII, de gran valor histórico y artístico. Fueron restaurados en el año 2005 y han recobrado todo el esplendor alcanzado por aquellos pintores anónimos de los talleres andinos. Posiblemente hayan sido traídos por los jesuitas. Es una colección única en Latinoamérica. Son doce mujeres adivinas. En las "cartelas" inferiores leemos sus profecías y, en los medallones rodeados de flores, nos deleitamos con su representación, que nos muestra las escenas de la vida de Cristo desde su Encarnación en su Santa Madre hasta su Resurrección, por lo que se las llama Sibilas Cristianas. También apreciamos una mesa de mármol blanco, que perteneció al Hospital Betlehemítico que funcionó adyacente al templo desde 1805; se usó durante las invasiones inglesas, para intervenciones quirúrgicas y en las epidemias de cólera y fiebre amarilla que asolaron la ciudad en el s. XIX. Elevando nuestra mirada, un óleo del s. XVIII, perteneciente al taller de Rubens, de grandes dimensiones, del Descendimiento de la Cruz. También encontra­mos una imagen de Nuestra Señora del Sufragio, de madera policromada, que procede de Génova. Cubriendo toda la pared sur nos impacta el mueble-retablo de caoba tallada a mano, coronado por la imagen de San Pedro González Telmo.